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Construcción Sostenible

La construcción sostenible es el desarrollo de la construcción de edificaciones e infraestructuras considerando el impacto medioambiental en todos sus componentes, también para la rehabilitación y la arquitectura sostenibles. Construir de una forma sostenible es una acción que abarca desde la elección de los materiales de construcción, el proceso constructivo, e incluso el entorno urbano, hasta la fase de demolición y la gestión de residuos. También se basa en la adecuada gestión y reutilización de los recursos naturales, el uso de instalaciones eficientes, en la conservación de la energía, y el uso de energías de fuentes renovables.

Una construcción sostenible implica el uso de materiales y procesos de construcción que tengan un bajo impacto medioambiental. Los materiales sostenibles que se eligen son respetuosos con el medio ambiente, procedentes de fuentes no contaminantes, materiales naturales, reciclados, y reciclables o reutilizables. Los procesos constructivos tienen en cuenta la minimización de los recursos naturales y, conceptos como la industrialización o la digitalización, conllevan a una reducción del uso de materias primas y energía. El análisis del ciclo de vida (desde el diseño arquitectónico del edificio y la obtención de las materias primas, hasta que éstas regresan al medio en forma de residuos), la economía circular, la minimización del consumo de recursos, de la energía embebida y de la huella de carbono, son algunos de los parámetros que se consideran para conseguir que una construcción sea sostenible.

  • Fuente: Construible.es

 

Rehabilitación de Edificios

La rehabilitación energética de edificios es el conjunto de actuaciones dentro de la construcción sostenible que se llevan a cabo en un inmueble para aumentar su eficiencia energética. Y el objetivo de la rehabilitación energética de un edificio es reducir el consumo energético, manteniendo el confort. Mediante las obras de rehabilitación se actúa en distintas partes de la estructura del edificio como la fachada o la cubierta, a las que generalmente se les instala algún sistema de aislamiento térmico, de manera que se aumenta las prestaciones energéticas y el confort térmico, a la vez que favorece el ahorro energético en las facturas de refrigeración y calefacción. También puede actuarse sobre las carpinterías, ventanas y puertas, que se sustituyen por nuevas, con mejor aislamiento térmico.

Mediante la rehabilitación energética de un edificio se aumenta su eficiencia energética, incrementando así su confort y reduciendo el consumo. Otras obras para la rehabilitación energética están basadas en la arquitectura para aumentar el aprovechamiento de la luz natural actuando sobre la fachada del edificio, por ejemplo, al proveerla de acristalamientos, para captar la energía del sol. Es común que en la rehabilitación se utilicen, y cada vez más, materiales respetuosos con el medio ambiente, fomentando así la sostenibilidad y la economía circular. En la rehabilitación son frecuentes también la inclusión de instalaciones para las actuaciones para aumentar la accesibilidad, mediante la instalación de ascensores, así como la instalación de sistemas de generación de energías renovables para el autoconsumo, o bien sistemas como la geotermia o la aerotermia.

  • Fuente: Construible.es

 

Materiales Sostenibles

Los materiales sostenibles del sector de la construcción son aquellos cuya elaboración y utilización implican el ahorro energético y la minimización de la contaminación, conllevando también a favorecer la salud de los usuarios. Se consideran sostenibles los materiales naturales y/o reciclados, así como aquellos que puedan reciclarse, materiales que no contengan elementos tóxicos, respetuosos con el medio ambiente, de procedencia local, y aquellos cuyo proceso de fabricación conlleva a una reducción del uso de recursos naturales.

El uso de materiales naturales y reciclados o reciclables ayudan a mejorar la sostenibilidad en la edificación.

Ejemplos de materiales sostenibles son el hormigón fabricado con áridos reciclados, así como los materiales que incluyen residuos de la construcción y demolición, lo cual implica aprovechar esos desperdicios y evitar la generación de nuevos materiales, con el gasto energético de otros recursos que ello conlleva. La utilización de la madera u otros elementos naturales como el corcho, así como la elaboración de otros productos de la construcción a partir de fuentes vegetales y no petrolíferas, se consideran materiales sostenibles. Son sostenibles asimismo los nuevos materiales diseñados con principios del diseño Cradle to Cradle (C2C, de la cuna a la cuna), del ecodiseño, y aquellos que fomenten la construcción sostenible y la economía circular.

  • Fuente: Construible.es

 

Energías Renovables

Las energías renovables son aquellas que proceden de recursos naturales y de fuentes no fósiles. En una construcción sostenible se incluyen instalaciones de energía solar, eólica, hidráulica, biomasa o geotérmica, para la generación de energías limpias, ya que no contaminan, y además son inagotables, es decir, son renovables. El impacto ambiental en el uso y explotación de energías renovables es menor que la de los sistemas de generación energética de fuentes fósiles.

La incorporación de energías renovables, como los paneles solares en la cubierta, permite el autoconsumo y el ahorro energético.

La incorporación de diferentes energías que son renovables en el propio edificio, como la instalación de paneles solares en las cubiertas o incorporadas en la propia fachada para el autoconsumo, las calderas de biomasa, o las instalaciones de geotermia para la calefacción y refrigeración, son ejemplos de instalaciones que conforman un edificio energéticamente sostenible.

  • Fuente: Construible.es

 

Instalaciones

Las instalaciones en los edificios proporcionan los servicios necesarios como son la electricidad, agua, gas, calefacción, refrigeración, ventilación, servicios de telecomunicaciones, automatización y control, seguridad y accesibilidad. En una construcción sostenible, es necesario que estas instalaciones aporten un ahorro energético y un aumento en la eficiencia energética.

Las instalaciones eficientes reducen el consumo energético del edificio, haciéndolo más sostenible.

El ahorro energético se fomenta a través de la iluminación de bajo consumo, como son los LED, o de ciertos sistemas de ventilación, refrigeración y calefacción, así como con la incorporación de nuevas tecnologías que aumentan el rendimiento energético de los ascensores, o de sistemas de monitorización y otros dispositivos y automatismos que controlen las necesidades en cada momento dependiendo de la franja horaria o del número de usuarios, minimizando un uso innecesario de las instalaciones. De la misma forma, con el uso de ciertos dispositivos es posible conseguir una gestión sostenible del agua que minimice su consumo. Por ejemplo, mediante los sistemas de recogida del agua de lluvia para usos que no necesiten de agua potable, como el riego.

  • Fuente: Construible.es

 

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